GARAY: ¿Justicia? Usted no sabe lo que es eso. No es lo bastante fuerte. No es lo bastante fuerte para caminar por el jardín.
BENET: Entonces, se hará justicia.
GARAY: ¿Y qué hará cuando llegue allí, al centro de sus mentes?
BENET: Sabré llegar al centro de sus mentes.
GARAY: Hablan distintas lenguas. Ellos hablan la de los ángeles.
BENET: Están deseando hablar conmigo.
GARAY: Aunque le gritasen la verdad, usted no podría escucharla. Ni siquiera podrá entenderse con ellos. Sólo es un burócrata del espíritu. ¿Qué sabe del alma humana, aprendiz? Sólo conseguirá asustarlos.
Verdad, justicia, sacrificio, perdón, memoria…: todas estas son “palabras grandes”. Palabras que el teatro consigue transformar en historias concretas, en voces, cuerpos y materialidades sobre la escena.
Como ocurre en la obra El jardín quemado de Juan Mayorga, del que está extraído el diálogo anterior.
Mayorga, uno de los dramaturgos más importantes de nuestro país, publicó esta obra en 1998 y ahora, 28 años después, está resonando con una fuerza conmovedora en el Teatro de la Abadía (si estás en Madrid en estos días, tienes oportunidad de verla hasta el día 12). Se trata de un montaje dirigido por él mismo, para el que ha contado con un elenco de lujo.
Porque esa voluntad del buen teatro de “llegar al centro” de las mentes o del espíritu humano, es una fuerza capaz de resistir el paso del tiempo.
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